De eso ya hace 6 años, personalmente siempre he tenido predilección por los animales más que por las personas, y os puedo asegurar que para mi, Esther (que así es como la llamé) a sido más que un simple periquito precioso.
Desde entonces he tenido muchos periquitos, algunos no duraron más de 2-3 semanas (gracias a vendedores desaprensivos que solo intentan lucrarse gracias a los demás) épocas en las que todos estuvieron malos, momentos bonitos, momentos de desesperación por no poder ayudarlos, he tenido periquitos que se murieron en mis manos, … Pero hasta el momento siempre ha estado Esther (además siempre ha sido la “manda mas” del grupo, y ningún otro periquito a conseguido quitarle ese puesto).
Cuando la recogí, hice todo lo posible para que conmigo estuviese lo más a gusto posible. Luche para poder subirla a mi mano sin que se asustase, para poder darle besitos en el pico,… Una de las cosas que más felices me hacían era verla tener una pesadilla a mitad de la noche y calmarla subida a mi mano. Se que estaréis pensando que los periquitos no tienen pesadillas, solo puedo decir que si tenéis periquitos, durmáis con ellos, ya vereis como si que las tienen; cuantas noches me habré despertado porque la pobre estaba revoloteando desesperada por la jaula, y después de tenerla subida a mi mano durante un rato haberla dejado otra vez en su palo para seguir durmiendo.
Casi al año de tenerla decidí que seria bueno que tuviese un compañerito, y que con un poco de suerte podría criar y tener descendencia, desde entonces la jaula estuvo cada vez más tiempo cerrada, no es lo mismo vigilar a uno que a dos periquitos. Por desgracia, Roberto, que era así como se llamaba no duro mucho, después vinieron otros, Goliat, Azul, Lima, Limón… no podría recordarlos a todos. Durante un tiempo llegue a tener dos parejas de periquitos, pero el no disponer de demasiado tiempo me obligo a tener que no rehacer una de las dos parejas al morirse el macho (Azul