Home, sweet home
Mi regreso a Madrid no ha podido ser menos “esperanzador” y “desolador”, de hecho estuve a punto de posponer la salida 24h ya que ni siquiera sabía si iba a poder dormir en mi casa y es que mi padre volvió el domingo y se encontró en la puerta un bonito cartel que ponia:
Mi pobre padre se tuvo que ir al hotel Don Sancho (pongo el nombre únicamente para no recomendarlo, no es malo, es peor), y es que se nos a ocurrido por vacaciones nada más que la feliz idea de pintar y acuchillar la casa, un verdadero desastre; pintar todavía, pero acuchillar, si podéis, no lo hagáis nunca!
Así llegué yo el lunes a las 10:30 de la mañana a mi hogar, dulce hogar, si se le podía llamar así. Un verdadero desastre. Después de un rato dando vueltas por mi casa, y ver que por lo menos tenían la cama hecha y que no era necesario mendigar un sofá en casa de Cris (gracias de todos modos) decidí que en mi casa estorbaba (home, sweet home, ja!) así que lancé un grito al viento a ver si alguien lo recogía:
Original, verdad? pues casi me toca tomármela solito en el bar de enfrente, uno de cinco o seis mensajes mandados, menos mal que Jos tenía el teléfono a mano (gracias también a ti, bien me vino esa cervecilla). De vuelta a casa a comer, a comer está claro en el bar de enfrente, porque mi cocina, como si no existiese. Después desde Delicias, con la comida todavía en la garganta, ducha rápida y a Goya a hacer un recado, que vamos, si no me ha dado ya un corte, no me da. Muerto de calor y cansancio otro glorioso viaje Goya-Lucero, para intentar echar unas horillas en la biblioteca, que por si era poco, ahora me tocan los exámenes.
El día se solucionó con un viaje más Lucero-Méndez Alvaro-Lucero, a por un billete para la Manga, ojalá fuese para mí, pero…
Ya de vuelta en Lucero, el día concluyó tirado en EL bar del barrio, con un vaso de agua en la mano y la camarera (que ya empieza a saber que bebo) mirándome con cara de “se acabaron los ingresos extra por las cervezas de este” y es que, por si fuese poco, mi presupuesto para todo el mes de septiembre es de menos de cero euros, otro regalo de mi querida beca, no curras, pero tampoco cobras.
Y para colmo este calor, si en Águilas hasta me puse un día las sabanas, y aquí no puedo ni dormir, el ventilador no da a basto.
Esto es un caos, esto es agobiante, estresante, y para colmo mañana empiezo a currar de nuevo; es decir que estoy en Madrid.





