Carta desde el dolor

26 Octubre 2005, 23:17 pm

Extraído del boletín informativo nº 20 de la ONG El refugio.

Esta es una carta desde el dolor, y sólo se me ocurre, como un consuelo más, escribir a aquellos que comparten conmigo el amor a los animales.

Los avatares de este mundo contemporáneo nos tocan a algunos de una manera peculiar: últimamente se me viene haciendo insoportable esta deriva que se lleva por delante cuestiones que para nuestros perros, para cualquier animal, todavía sigue vigentes.

Antes de ayer murió Tila, mi perra de once años, recogida en Estepona, raza "puro perro".

Tila amaba las gamas y el pescado, puede que por el tiempo que paso revisando la basura en su lugar de origen. Convivió estos años con Lupo, un gran pointer. Era su amiga, su confidente, su compañera de sueños, y su aliada. Lupo murió hace quince días: tenia trece años y un cáncer terminal. Tila no pudo resistirlo. Su insuficiencia cardiaca, compensada hasta el momento y que nunca requirió medicación, dijo "hasta aquí".

Y murió con la misma dignidad que compartía con sus congéneres: quiso ahorrarme el mal trago y se retiro a un rincón del jardín. Estuvo a lo largo del día buscando un sitio. Yo la seguía, y ella ante mi presencia se sentaba y seguía jadeando, disimulando. Mi hijo mayor estaba a su lado, sus palabras son: "Tila decidió morirse, allí y en ese momento, se entregó".

Toda mi vida conviví con perros y gatos. Siempre fueron parte de la familia. Todos ellos me han dejado un legado de amor, de todos y de cada uno aprendí algo, todos han dejado en nuestra familia la impronta de sus diferentes caracteres, sus miedos, sus gracias, su mal humor, y su incondicionalidad.

Hay muchas palabras ya escritas sobre el amor y la fidelidad de los perros. Pero yo querría destacar algo que siempre me ha maravillado de ellos: su dignidad. En este mundo en el que todo se compra y se vende, donde el "tener" adquiere el estatuto del "ser" desde el empuje desenfrenado de una sociedad cada vez más vacía de ideales, conformada por sujetos que buscan afanosamente llenar sus vidas de objetos -muchas veces el perro uno más-, nuestros perros son un ejemplo de dignidad, de creencia en la vida y el amor como valores insustituibles y no mercantilizables. Esto, hasta la muerte.

Un perro "fiel", no es necesariamente aquel que hace todo lo que quiere su amo, creo que muchos se confunden. Un perro es aquel animal al cual si se le da la posibilidad de hacer buen uso de su lugar diciendo muchas veces, a su manera, "no quiero", si se le respeta y no se le pide que sea un objeto más, su dignidad sale a la luz como una de sus mejores virtudes.

Y será fiel, si, entre otras cosas, porque se sabe amado y respetado.

Este es un homenaje a Tila y Lupo. Por ellos me he hecho socia de el refugio, de modo que mi contribución es mi pequeño legado. El gran legado, el inconmensurable, es el amor que nos han dado. Estoy tranquila porque este fue correspondido, siempre, y ellos tuvieron buena muestra de ello. Eso, no se mide, ni tiene precio, simplemente porque ellos nunca, en la historia del mundo, lo han vendido: lo entregan.

Gracias, en mi nombre y en el de mis perros y gatos.

Claudine Foos

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2 Comentarios to “Carta desde el dolor”

  1. ANGiE (1 comments) dijo:

    Da mucha pena cuando un animalito nos deja. Ni siquieras puedes hablar con ellos para despedirte… Y se les coge tanto cariño…

  2. G05L21 (8 comments) dijo:

    Joer… Yo queria poner unas cosillas en el post, ya que me parece que el post no debe alterarse con opiniones personales, pero se me han adelantado ;).

    Realmente cuando lo leí me puse bastante mal, sera que tengo una espinita clavada?

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